Gradualmente se fue abriendo un espacio, un espacio en movimiento constante, donde se descubre el cuerpo y su voz como herramientas de cambio. Un espacio abierto que fomente los encuentros, donde nadie quede afuera – “Aprender de la Diferencia” (diferencias de gustos y criterios, de edad, pero también abierto a personas con capacidades diferentes: no-videntes o hipo-acúsicos…). El encuentro sucede cuando buscamos el equilibrio en sus 1000 de facetas: técnica vocal y espontaneidad, cotidiano y artístico, voz hablada y voz cantada, humor y filosofía, mi canto y el otro: músico, espectador... |